El Velo de la Novia, en la precordillera de Molina, es una caída de agua alta y elegante que se abre paso entre paredones oscuros hasta formar una bruma fina —a veces con arcoíris— sobre el río Claro. Desde el mirador se oye el golpe constante del agua y se tiene una vista limpia del salto, rodeado de bosque nativo y rocas pulidas.
Es una parada perfecta para fotos y para respirar naturaleza antes de seguir hacia las Siete Tazas o Parque Inglés. Conviene ir temprano, caminar por los senderos habilitados y no acercarse al borde: el terreno es resbaladizo. Como siempre en la montaña, llevar de vuelta toda la basura y respetar la señalética ayuda a mantener intacto el encanto del lugar.
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