La Plaza de Armas de Villa Prat es un remanso sencillo y querido: árboles que dan sombra, bancas para la conversa y ese ritmo pausado de pueblo donde se cruzan escolares, familias y vecinos haciendo trámites o la compra del día. Al medio, el césped y los senderos ordenan el paso; alrededor, el comercio y los servicios le dan vida desde temprano.
Más que un lugar de tránsito, es escenario de ferias locales, actos cívicos y encuentros comunitarios. En las tardes de verano se llena de niños en los juegos, helados al paso y mates compartidos; en fechas especiales, aparecen los puestos con productos del campo y música en vivo. Volver a la plaza siempre se siente un poco como volver a casa.
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