En la costa de Llico, el Mirador Huellas al Viento se alza como un homenaje vivo a la fuerza de su gente. Construido tras el terremoto y tsunami de 2010, este mirador recuerda a quienes partieron y honra la resiliencia de una comunidad que supo levantarse frente al mar.
Desde lo alto, el viento trae historias y la vista se abre a playas, olas y cerros que guardan secretos de pescadores y familias que aman este rincón del Maule. Es un lugar para detenerse, contemplar, dejar una flor o un pensamiento y sentir cómo la brisa se lleva nuestras huellas al viento.
Deja una respuesta