En Vichuquén, cada calle, cada zaguán y cada sendero esconden ecos de la famosa Bruja de Vichuquén, la mujer sabia y temida que, según cuentan los más antiguos, vivía apartada en una choza cerca de la laguna, rodeada de hierbas misteriosas y animales que la obedecían.
La leyenda dice que al anochecer, la bruja podía desprender su sombra, transformarse en lechuza o gato negro para espirar a sus vecinos o escapar volando sobre los cerros. Quienes se atrevían a mirarla de frente juraban ver sus ojos brillando como brasas en medio de la oscuridad.
Algunos buscaban su ayuda para curar males o deshacer envidias, otros la temían porque aseguraban que lanzaba maldiciones a quien osara traicionarla. Muchos afirman haber visto luces danzantes cerca de su cueva o haber escuchado su silbido profundo que helaba la sangre en noches de luna llena.
Hoy, su historia sigue viva en cuentos de fogón, en las ferias costumbristas y en los susurros de quienes saben que Vichuquén no solo guarda historia colonial, sino también magia, misterio y viejos secretos que esperan ser descubiertos. ¿Te atreves a buscar a la Bruja de Vichuquén?
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