Ubicado en la fértil huerta del Maule, a pocos kilómetros de San Javier, el sector de Santa Ana de Lobos es mucho más que un paraje rural, es un testimonio vivo de generosidad, esfuerzo y tradiciones profundamente arraigadas.
Aquí, en 1952, la familia Lobos Arias donó parte de su terreno para crear una escuela sirviera a los hijos de los trabajadores agrícolas.
Santa Ana de Lobos no es solo historia, es paisaje, es vida campesina y es experiencia. A través de iniciativas como Cabalga Maule, los visitantes pueden recorrer sus senderos a caballo, disfrutar del aire puro, aprender sobre las costumbres del campo y conectarse con un estilo de vida auténtico que aún perdura.
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