En pleno centro de Curepto se encuentra la Sala Museo Oriflama, un espacio único que nos conecta con una historia de naufragio, misterio y rescate arqueológico. Aquí se conservan piezas originales del galeón español Nuestra Señora del Buen Consejo y San Leopoldo, conocido como Oriflama, que zarpó de Cádiz en 1770 rumbo a El Callao con una valiosa carga de vajilla de lujo, cristalería de la Real Fábrica de La Granja, monedas de plata, armas, herramientas y especies exóticas como semilla de pimienta.
El 27 de julio de 1770, tras cruzar el Atlántico y doblar el Cabo de Hornos, el Oriflama naufragó frente a la costa de Curepto, en la playa La Trinchera, producto de una feroz tormenta. Durante siglos, su cargamento permaneció sumergido, alimentando leyendas de tesoros perdidos. Más de 200 años después, un equipo local impulsó la recuperación de piezas, desatando una compleja disputa legal con el Estado de Chile, que duró años hasta concretar su exhibición.
Hoy este pequeño museo alberga restos de maderas, monedas coloniales, fragmentos de cristalería y una réplica a escala del galeón, acompañados de infografías y relatos que reconstruyen la épica travesía y su trágico final.
La Sala Museo Oriflama abre de lunes a viernes, entre 8.30 y 16.45, con acceso liberado y adaptado para personas con movilidad reducida, un imperdible para quienes quieran descubrir cómo un naufragio del siglo XVIII sigue dando vida a la historia de Curepto.
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